Louis Kahn y Nathaniel Kahn en 1970 "El proyecto es un acto circunstancial (que depende de distintas posibilidades), la forma no puede estar supeditada a condiciones circunstanciales. En arquitectura la forma caracteriza una armonía de espacios apropiados para determinadas actividades humanas." -Louis Kahn
El maestro cuyas sólidas ideas influenciaron a toda una generación de arquitectos, fue hallado muerto a los 73 años el 26 de marzo de 1974 de un ataque cardíaco en los aseos de la estación Pennsylvania de Nueva York, cuando regresaba de un viaje de trabajo en India. En su pasaporte la dirección de su residencia estaba borrada y su cuerpo fue enviado a la morgue, donde transcurrieron tres días antes de que alguien se presentara a reclamarlo. Qué muerte más injusta y terrible para un artista de su talla, qué triste última página en la biografía de un gigante que marcó la historia de la arquitectura en la segunda mitad del siglo XX. Kahn era un tipo especial que había decidido vivir su vida de una manera especial. Queda su legado arquitectónico: un conjunto limitado de obras llenas de enseñanza.
La obra de Louis Kahn no es precisamente extensa, sin embargo cada proyecto suyo ha ejercido una enorme influencia sobre arquitectos de todo el mundo. En palabras del arquitecto I. M. Pei: "Tres obras maestras significan mucho más que haber proyectado 50 o 60 edificios". Ese era Louis Kahn, un artista universal en busca de la excelencia, lo demás no le interesaba. A destacar: Instituto Salt (La Jolla, California 1959-65); Laboratorios Richards de Investigación Médica (Filadelfia, 1959-65); Asamblea Nacional de Dhaka (Bangladesh, 1962-74); Museo de Arte Kimbell (Texas, 1967-72); Centro de Arte Británico de Yale (Connecticut, 1969-74); Indian Institute of Management (Ahmedabad, India 1974).
Su vida privada encierra tantos misterios como la genialidad de su obra. En su obituario dijeron que le sobrevivían su mujer Esther y su hija Sue-Ann. Sin embargo Kahn mantuvo durante su vida tres familias con tres mujeres diferentes. Así que había otras dos mujeres, y dos niños más, una niña, y Nathaniel, hijo de la arquitecto Harriet Patterson. Nathaniel tenía once años cuando su padre murió, así que sus recuerdos del maestro de la arquitectura se reducen a las visitas semanales que Kahn le hacía y cuando se lo llevaba de excursión en ocasiones. A finales de los noventa, Nathaniel decidió explorar la vida y obra de su padre, una suerte de viaje al corazón del hombre que le había dado la vida y del que desconocía casi todo. De su empeño personal de casi cinco años surge My Architect: a son's journey, una película documental hermosa y conmovedora, que nos acerca a Louis Kahn, el hombre y el mito, una producción brillante por la que Nathaniel Kahn fue nominado al Oscar en 2003. Vean este fragmento del film (el comienzo), en el que Phillip Johnson compara la grandeza de Kahn con la de Le Corbusier, Van der Rohe y LLoyd Wright, y juzguen ustedes mismos.



